sábado, 29 de agosto de 2015

La bonita costumbre perdida de escribir cartas

En el post de hoy os hablaremos de uno de esos pequeños placeres de la vida que a veces olvidamos que existe: la correspondencia.
Sí, esas cartas escritas a mano que nos parecen tontas, inútiles y anticuadas. Pero a la vez son tan románticas...

Al haber nacido en la era de la tecnología nunca había recibido una carta. Quizás alguna de esas postales navideñas escritas por la familia lejana, pero no una carta de verdad, no para mí.

Un día, al fin, decidí mandar una carta a una amiga a quien no podía ver muy a menudo en el día de su cumpleaños, y sin ser plenamente consciente, empezamos un hábito que cuatro años más tarde, seguimos teniendo. 

Cuando tenemos un rato y cosas importantes o bonitas que contarnos, cogemos un papel y un bolígrafo y nos ponemos a escribir. Os puedo asegurar que el momento de abrir el buzón y encontrar una carta para ti, es indescriptible.

Por eso, aunque os parezca inútil, tonto o anticuado, si tenéis un pequeño romántico en vuestro interior, os recomiendo de todo corazón que lo hagáis. Que escribáis a esa persona que no podeis ver siempre que queréis, aunque la queráis un montón. Que allá donde vayáis escribáis cartas o postales y las enviéis a vuestros mas allegados para hacerles sentir esa magia al abrir el buzón. Por hacerles llegar un abrazo, aunque solo sea un abrazo de papel.





In today's post we are going to talk about one of those little pleasures of life that sometimes we forget that they still exist: correspondence. 
All these handwritten letters that sometimes may seem silly, useless and from the past. But in some way, they can be really romantic. 

As I was born in the technology era, I had never received a letter. I might have received a christmas postcard of some extended family, but not a real letter, not one that was sent to me.

One day, finally, I decided to sent a birthday letter to a friend of mine who I can't see frequently and, without being conscious at all, we started a habit that four years later we still preserve.

When we have some spare time and some exciting or beautiful news to inform to each other, we take a pen and a piece of paper and we start writing. I can assure you that the moment of opening your mail box and finding that one of the letters is for you has no words to describe it.

That's why, even if it can seem useless, silly or old, if you have a romantic inside yourself, I recomend you with all my heart to do it. I encourage you to write to that person. To write to the person you cannot see as much as you would like. I encourage you to write wherever you go: postcards, letters... And that you send them to your loved ones to make them feel these magic when they open their mail box. And to make them feel your hug, even if it's only a paper hug.



¡Sorpresa!